( la anatomía de los idiotas- fragmento )
ella dice:
-nos conocimos en un hotel alojamiento
-nos conocimos en un hotel alojamiento
él camina calles invisibles. fingiendo silencio. y se sienta a fumar y a esperar la lluvia.
ella dice:
-y después llenar ceniceros, escribir durante siete o nueve horas y tocarme entre las piernas porque estás en mí.
él desanima toda una ciudad que lo ignora. la tristeza de aquella Buenos Aires solapada por sensaciones de la noche. entre todos los parpaderos, al fumar, él expresa algo. ese algo que llena hoteles y le pone olor a la noche. ya no se encuentra en los pequeños rincones del suelo, los cordones de las veredas, canteros o las chapitas de cerveza incrustadas en el asfalto. se mira en las ventanas de los edificios altos, los árboles de las terrazas excéntricas, en la velocidad del tren que lo lleva al río, único límite de una ciudad cíclica.
ella:
-no hay otro tiempo que no sea el nuestro. no quiero otro tiempo. porque soy mujer me toca decir las palabras duras. son éstas: no voy a amarte. no voy a amarte nunca. voy a apretarte contra mí hasta que te duela en los costados del cuerpo. voy a dejarte entrar en mí y que me recorras como si mi cuerpo fuera un manicomio. no vas a tenerme nunca.
él se encuentra con la apertura de la ciudad, donde la ciudad se pierde único lugar posible del posible suicidio. el horizonte. el silencio. el viento. la boca de él entreabierta. incapaz de pronunciar nombre alguno.
y ella:
-ahora que perdimos los nombres, perdí el miedo. porque soy nadie y sólo puedo encontrarme en vos.
él está a punto de morir.
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